jueves, 5 de junio de 2008



Los pre adolecentes

Necesitan afirmar su personalidad comprendiéndose a sí mismos y con relación a otros.

A esta edad los niños necesitan afirmar su personalidad comprendiéndose a sí mismos y con relación a otros. Esta afirmación la realizan por medio de la oposición y la rebeldía. Aspecto físico: * Empiezan francamente con los cambios físicos y psíquicos propios de la preadolescencia.El catequista debe comprender que sus estados de ánimo pueden ser variables, pero debe enseñarles a controlarlos, mostrándoles que sólo se es verdaderamente libre cuando uno es capaz de dominarse a sí mismo. * Cuando están inquietos tienen una energía desbordante, sobretodo los hombres a quienes les gustan los juegos duros, de competencia.El catequista puede aprovechar esta energía para organizar con ellos misiones urbanas o actividades de ayuda a los pobres y enfermos. * Les gusta el deporte al aire libre y todo aquello donde haya movimiento.El catequista puede organizar alguna convivencia con partidos de basket ball, foot-ball, volley-ball con la finalidad de fomentar el espíritu de equipo, el compañerismo, la tenacidad y el esfuerzo. * Son amantes de la naturaleza, de los animales.El catequista puede organizar alguna salida al campo para aprovechar la experiencia con la naturaleza como medio para enseñar el gran amor de Dios, su infinita sabiduría y su bondad hacia nosotros los hombres.Aspecto intelectual: * Tienen capacidad para responder preguntas que los hagan pensar. Esto les da la oportunidad de sentir que ellos mismos han descubierto algo. El catequista debe planear con anticipación las preguntas que les hará durante la clase, de modo que la forma de plantearlas los lleve a pensar y a hacer suyo el aprendizaje. * No les gustan las explicaciones largas y confusasEl catequista debe evitar los largos discursos y presentar los temas con esquemas claros y concisos. * Para ellos "saber" significa entender y recordar.El catequista debe utilizar un lenguaje claro y aclarar todos los conceptos. Preguntar y recordar lo que se ha visto en temas anteriores para tener al día el aprendizaje de los alumnos. Relacionar con ejemplos todo lo que se va aprendiendo. Evaluar constantemente. * Necesitan saber que lo que se les va a enseñar es valioso; esto les suscita interés por la materia.El catequista debe demostrarles la utilidad de la religión para todos los momentos de su vida. Mostrarles ejemplos de cómo es siempre más feliz el que cumple la voluntad de Dios que el que vive para sí mismo. Hablarles de la divina providencia, del ciento por uno, de las bienaventuranzas, de la recompensa eterna. * Les gusta competir y triunfar.El catequista puede organizar juegos y dinámicas de competencia para evaluar su aprendizaje intelectual ( búsqueda del tesoro con preguntas de los temas de la clase; dominó de los temas de la clase, etc.) Aspecto afectivo: * No se dejan dominar por sus sentimientos delante de otros. Les gusta, si se presenta la ocasión, que les pregunten sobre sus sentimientos con seriedad y respeto.El catequista debe tratar individualmente a cada alumno para conocerlos con profundidad y saber cuáles son sus verdaderos sentimientos. Valorar y respetar el aspecto sentimental de la vida de los alumnos. Evitar preguntarles por sus sentimientos en público. * No les gusta que los critiquen ni que se burlen de ellos.El catequista debe propiciar un clima de respeto entre los alumnos y evitar las críticas negativas dentro del salón de clases. También debe estar atento a los casos de alumnos que son criticados o molestados por el resto del grupo para darles atención especial y enseñarles la manera de evitar, contrarrestar, ignorar o suprimir dichas críticas. * Tienen un gran apego a sus cosas.El catequista puede aprovechar para enseñarles el justo valor de las cosas materiales dentro de una escala de valores y educarlos en la virtud del desprendimiento y de la generosidad. También se puede aprovechar para promover ese apego a lo propio en función de la defensa de sus valores personales: que no permitan que agentes externos se los destruyan. * Tienen actitudes negativas, afán de contradecir, pelear, criticar y molestar.El catequista debe aprovechar este afán para organizarles "peleas" organizadas: debates, mesas redondas, discusiones ordenadas, críticas a los anti-valores de la sociedad, etc. * Son poco sensibles a los sentimientos de otros.El catequista debe enseñarlos a pensar en los demás, a ponerse en el lugar del otro para percibir sus sentimientos. * Comienzan a desarrollar su independencia y a tomar sus decisionesEl catequista debe orientarlos en el uso de su libertad, mostrándoles los peligros que existen y enseñándoles a aceptar las consecuencias de sus decisiones y de sus actos. * Tienen conflicto entre lo que se les antoja y lo que les dicta su conciencia.El catequista debe motivarlos continuamente a que escuchen a su conciencia y no se dejen engañar por el brillo de las tentaciones. Alertarlos contra los peligros de la publicidad, de los lugares públicos y de los medios de comunicación. Enseñarles a que cuidar todo aquello que entre por sus sentidos para que no se deforme su conciencia. Aspecto social: * Les encantan las reuniones para pasarla bien con otros amigos. Tienen una relación con sus amigos no muy profunda pero muy importante, pues con ellos aprenden a adaptarse, comportarse, considerar, decidir.El catequista puede y debe organizar actividades extra-clase en lugares controlados en los que los alumnos tengan la oportunidad de divertirse con sus amigos manteniéndolos ocupados en actividades sanas y productivas. Se debe aprovechar también para presentarles a Jesucristo como amigo, pues entienden bien lo que es la amistad y la valoran mucho. * Para las niñas las relaciones con sus amigas son más afectivas y complicadas.El catequista debe ser consciente de que surgirán conflictos y estar preparado para escuchar, orientar y sanar heridas sentimentales. * Les gusta el trabajo en equipo.El catequista debe fomentarlo con las actividades de la clase y los trabajos extra-escolares, cuidando de dar a cada uno de los integrantes algo que hacer y evitando que sean más de cinco en un equipo ( dramatización, grabación de encuestas, elaboración de audiovisuales, etc.) * Muestran interés por el sexo opuesto.El catequista debe recordarles el valor del respeto y fomentar en la clase un clima de compañerismo en el que se evite la formación de parejitas. Es normal que se gusten, pero no es recomendable que empiecen con noviazgos prematuros. * Adoptan actitudes excéntricas para llamar la atención y ser distintos a los demás.El catequista puede aprovechar este afán de llamar la atención, motivándolos a que se atrevan a ser diferentes al resto del mundo y se caractericen por ser cristianos auténticos en su modo de hablar, de comportarse y de vestir. Aspecto moral: * Tienen un vivo sentimiento del bien y del mal. Pueden dar juicios de valor al juzgar actitudes humanas y casos de moral sencillos.El catequista puede presentarles películas, escogidas y vistas con anterioridad, en las que se puedan analizar actitudes de las personas para que ellos digan por qué están bien o mal (el egoísta, el generoso, el apegado a las cosas materiales, etc.). * Piensan poco: su conciencia está llena más de sentimientos que de razón y está muy influida por los juicios de sus padres y maestros.El catequista debe seguir formando la conciencia dando buen testimonio con sus palabras y con su actuar. * Saben que las causas del bien y del mal están en el corazón del hombre, y que el remedio al egoísmo es el amor.El catequista puede motivarlos a mantener limpio su corazón analizando siempre con sentido crítico las influencias del medio ambiente, de la publicidad y de los medios de comunicación. * Son capaces de sacrificio y esfuerzo para superarse.El catequista puede aprovechar para motivarlos a la superación evitando la mediocridad. Presentarles vidas valiosas y reflexionar sobre éstas. Proponerles grandes ideales para que los muevan al sacrificio y al esfuerzo. * Se desalientan cuando caen en la cuenta de sus fallas o limitaciones.El catequista debe siempre animarlos a seguir adelante en la vida a pesar de sus limitaciones. Aspecto religioso: * Se entusiasman por el camino que les presenta el sacerdote o el maestro.El catequista debe aprovechar esta posición de liderazgo para presentar a los alumnos grandes ideales de vida. Mostrarles con el ejemplo, la alegría y la paz que genera el cumplimiento de la voluntad de Dios en la fidelidad al matrimonio, en el trabajo, en la familia y en las diversiones. * Les puede gustar un Retiro.Es el momento ideal para organizar un fin de semana de retiro en el que se combinen los sacramentos con actividades espirituales, formativas, deportivas y de esparcimiento. Una experiencia espiritual fuerte en esta edad los puede marcar para toda la vida. * Conservan el gozo de seguir a Cristo pero las tentaciones los ponen en un conflicto.El catequista deberá motivarlos a vivir de acuerdo con su conciencia: que la sepan escuchar y que sepan hacer un buen uso de su libertad. Hablarles de la maravilla que es la amistad de Jesucristo. Hablarles y alertarlos contra los peligros del medio ambiente. Explicarles que la mejor forma de vencer la tentación es huyendo de ella. * Les cuesta ir a la Iglesia, están menos interesados por las oraciones y devociones.Ya no están dispuestos, como un año antes, a participar y ayudar en las celebraciones. No es recomendable obligarlos a que ayuden más allá de lo que piden los mandamientos. El catequista deberá conformarse con motivarlos para que cumplan con gusto lo indispensable: oración diaria, misa dominical, comunión y confesión frecuente. No es conveniente llevarlos a celebraciones largas, pues su cuerpo y su mente no están en la situación adecuada para mantenerse atentos. * En algunos se pueden presentar dudas de fe.El catequista debe resolver estas dudas de la manera más clara posible en el momento que se presenten, pero cuidando siempre que no estén haciendo preguntas sólo para distraer la atención de todo el grupo.
Actividades más adecuadas para esta edad:
Dramatización. Mural. Póster. Audiovisual. Fotopalabra. Comentar pasajes del Evangelio. Comparación de textos. Grabar encuestas en audiocassette y vídeo. Investigaciones en enciclopedias. Juegos organizados: dominóes, loterías, búsqueda del tesoro, maratón, dígalo con mímica, ahorcado. Concursos por equipos.

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